1. Separa las zonas. No mezcles suelos con distinta textura, pendiente, manejo o comportamiento del cultivo. Cada muestra compuesta debe representar una zona homogénea.
2. Toma varias submuestras. Recorre cada zona, utiliza herramientas y recipientes limpios y mantén una profundidad uniforme. Acuerda con el laboratorio la profundidad, el número de puntos y la cantidad necesaria según el cultivo y el análisis.
3. Mezcla y etiqueta. Mezcla las submuestras de una misma zona y sigue las instrucciones del laboratorio para conservarlas y enviarlas. Identifica parcela, cultivo, profundidad y abonados recientes; evita puntos anómalos que no representen el conjunto.
4. Interpreta en contexto. Un resultado no es una receta de abonado. Revisa método, unidades, cultivo, agua de riego e historial de la parcela con un técnico. Una muestra mal tomada puede llevar a decisiones equivocadas aunque el análisis sea correcto.
Información general. La elección de producto y dosis requiere el diagnóstico del cultivo y la documentación de la formulación.
